Catorce cabezas hedibundas se sostienen
No hay pájaros que volcar
La agua va y arrasa todo
Los aviones, desflechados, contaminan la vida
Son sinceros entes inefables los que
dan sentido a esta amortiguada vida, hedibunda
Se transforman en aceros deformados, ineluctables
Se metamorfosean en caníbales bravos
Aseos ambiguos y dóricos entrecortados
Se disfrazan de reinas del placer, brasileiras
En sí, no son orientales, sino metarmofoseadas caníbales
Ven el estertor y lo destrozan, aciagas
Entrecortan suaves besos casi destrozadores
Pero ven el cielo y lo mortifican
Son ángeles caídos.
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