Uniforme se encajó el espíritu
Robusto se efrentó al ser
El ego envolvión la tumba semifecunda
El arrabbal arreció la sabia vital
Se enfrentó a sabiendas del veneno que en sí guardaba
Pero se enfrentó como el tigre se enfrenta a la vaca
Se enfrentó y ganó terreno sempiterno
Y durmió bajo las sábanas mil veces cohabitadas, arrabiadas
Entró en un universo ignoto, inimaginable
Se sumergió pero no había fondo (táctil como la sabia)
Se fundió con el animal oscuro y emergió sempiterno de la azul blancura de la pureza del recto suelo
Y se enfrentó a mil gigantes exacerbados, coléricos como una sabia
Entorpeció el oblicuo espasmo cancerígeno, sempiterno como el mundo, infiernado en sí (po
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