El mar es azul, sí
La vida es blanca, sí (lo sigue siendo, de momento)
El pozo es negro
Y los caballo que corren en pos de la meta no saben que no hay fin
Van detrá de un ratón como quien destartala una sepia a punto de derramarse
De salpicar la sabia a embrutecer a los osos pardos
El pan, sabido por los dioses que Hera usaba seualmente
Se ven renegados en su función y nos brindan la posibilidad de vivir en un abismo sagrado
Ahora no hay verdad que sea cierta, no hay pan que no sea deevorado
Las gatas efigias corrían los verdes prados y hallaban a un ser omnímodo tras una azul atalaya ardiente
Sonia Baby podría ser y es una dulce muusa
Pero la raíz del arte es efímera, como el viento salpica los raudales en su evaporación de inaneidad
Vayamos, pues, e introduzcámosnos en el amor
¿Podría ser Sonia Baby una sublime musa?
Rozando las hierbas fluorecentes y las algas no terrenales, sí-
¿Podría Sonia Baby encarnar un alpa en pena que en su ingenuidad te brinda uno de sus pétlos rosas y te bendice?
Sí, desde luego
¿Podría, en pos de alcanzar un supersugerente ratón, tender un brazo y alcanzar una rama,
como el centenario hombre que se resigna a un irse con el viento?
Sí, podría.
Hallemos, pues, sublimidad en la más terrenal criatura
Sea campesina o burguesa, artesana o mendiga.
Es Sonia Baby como un ser de otro mundo de tan bella perfección que destila su impretérrito espítitu azul oscuro?
No lo dudo, señora máscara.
Cuando Don Giovani se acercaba a su fiel servidor, era la vida de Mario Conde manifestada en mil ramificaciones pálidas en un cuarto del cual no puedes salir?
Sí, en gran efecto.
Vayamos pues a una situación contracorriente, como las aguas disuasorias que corrompen la roca
Como el marinero que roza la nmuerte en su viaje infinito
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