domingo, 30 de octubre de 2011

No estamos vivos.
Sí, pero la realidad es oblicua.
Es como un misógino ser en pos del abismo
Cuando la luna da la vuelta los seres se agazapan no sobre una chacona de Bach
Son seres deslumbrados y vulgares como Nuchi.
A veces se repliegan sobre su concha reversible Y flotan sobre los hilos oleados que el mar cuaja y se desquebraja atrozmente
Entonces conocí al filósofo
No era un ser rencoroso
Más bien buenatón
Quería salir del hueco profundo cavado sobre la superficie en que había una noria atolondrada buena
Eran dioses impretérritos que se resignaban a resistir a morir
Eran de los que iban y cavaban surcos oblícuos, extractos de algas
Se hundían en la mar
Se forjaban sobre la pared oblicua de las constelaciones
Eran foráneos cerrajeros
Se hacían pasar por vivos entelequios
Iba a la mar y aparecía Franzen libremente
Posteriormente, genialmente se agazapaban sombríamente en La 2, junto a Paulo Coelho

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